Tigres, armas y estupefacientes: Lo que dejaron los operativos tras la caída de “Poncho” y “Güicho” en Michoacán

Tigres, armas y estupefacientes: Lo que dejaron los operativos tras la caída de “Poncho” y “Güicho” en Michoacán
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 5 de Octubre de 2026 a las 20:07:08

*El aseguramiento de un tigre de Bengala, monos araña y aves protegidas ocurrió semanas después de los operativos contra “Poncho” o “Quiringua” y “El Güicho”, señalados por las autoridades como figuras relevantes del Cártel de Los Reyes.

Peribán, Mich., a 5 de octubre de 2026.- Un tigre de Bengala encerrado en un inmueble, dos mono araña, dos loros, armas de fuego, cartuchos, teléfonos celulares y bolsas con una sustancia con características de metanfetamina forman parte de los indicios encontrados por autoridades durante una serie de cateos en el occidente y Tierra Caliente de Michoacán, una región que apenas unas semanas antes había sido escenario de operaciones contra dos de los principales objetivos criminales identificados por el Gobierno federal.

Lo que inicialmente podría leerse como un caso de posesión irregular de fauna silvestre adquiere otra dimensión al revisar el contexto en el que ocurrieron las diligencias.

Los días 23 y 24 de septiembre, personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) acompañó a la Fiscalía de Asuntos Especiales de Michoacán en cateos realizados en inmuebles de Peribán de Ramos. Ahí fueron localizados un tigre de Bengala, un mono araña y dos loros nuca amarilla.

Pero los animales fueron sólo una parte de lo encontrado durante el despliegue regional.

La Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán informó que una serie de cateos efectuados en Los Reyes y Peribán dejó también la detención de Antonio “N”, además del aseguramiento de seis bolsas con una sustancia granulosa con características de metanfetamina, una escopeta calibre 12, un arma corta calibre .45, 22 cartuchos de diferentes calibres y dos teléfonos celulares.

El corredor donde cayó “Poncho”

Menos de dos meses antes, el 1 de agosto, fuerzas federales desplegaron una operación en Imbarácuaro, municipio de Los Reyes, donde capturaron a Alfonso “N”, identificado por las autoridades como “Poncho La Quiringua”.

El Gabinete de Seguridad federal lo señaló como jefe del llamado Cártel de Los Reyes, organización perteneciente a Cárteles Unidos y con presencia, de acuerdo con la información oficial, en Cotija, Tocumbo, Los Reyes, Buenavista y Peribán de Ramos, precisamente uno de los municipios donde semanas después se realizaron los cateos y fue encontrada fauna exótica.

Las autoridades vincularon a “Poncho” con actividades de narcotráfico, extorsión, robo de vehículos y privación ilegal de la libertad, además de ataques contra personal militar mediante drones.

Su captura provocó una reacción inmediata: seis bloqueos carreteros fueron desplegados después del operativo, de acuerdo con el reporte oficial. Las fuerzas de seguridad consiguieron liberar las vías y trasladaron al detenido en un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana para ponerlo a disposición de la Fiscalía General de la República.

Después de “Poncho” cayó “El Güicho”

La detención generó movimientos dentro de la estructura criminal de la zona.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán, Luis Enrique “N”, alias “El Güicho” o “R5”, habría asumido el control de una célula con presencia en la región de Los Reyes después de la captura de “Poncho”.

La noche del 30 de agosto, fuerzas federales desplegaron otro operativo, ahora en la ranchería Rodeo del Pinal, municipio de Tocumbo.

Según la versión oficial, los militares fueron atacados con armas de fuego y repelieron la agresión. “El Güicho” y otro hombre armado murieron en el lugar. Las autoridades aseguraron dos fusiles automáticos, cargadores, cartuchos y una cuatrimoto.

El Gobierno estatal lo describió como objetivo prioritario y presunto generador de violencia en Los Reyes, además de señalarlo como uno de los principales coordinadores de actividades de extorsión en la zona.

En cuestión de un mes, por tanto, la estructura criminal señalada por las autoridades en ese corredor recibió dos golpes: la captura de “Poncho” y la muerte de quien presuntamente había tomado posteriormente el control de una de sus células.

Tres semanas después, los cateos

El siguiente episodio ocurrió a finales de septiembre.

En los cateos de Los Reyes y Peribán apareció Antonio “N”, las armas, la presunta metanfetamina y los ejemplares exóticos.

La proximidad geográfica y temporal con las operaciones anteriores convierte en relevante una pregunta que hasta ahora permanece abierta: ¿a quién pertenecían los inmuebles y quién mantenía ahí al tigre y al resto de los animales?

Los indicios encontrados durante los cateos —fauna exótica, armas y una sustancia con características de metanfetamina— justifican que las investigaciones ministeriales determinen si se trata únicamente de delitos independientes que coincidieron en los mismos inmuebles o si existe una relación más amplia.

Un tigre de ocho años y un mono deshidratado

El componente ambiental del caso tampoco es menor.

El Zoológico de Morelia informó que recibió un tigre de Bengala macho de aproximadamente ocho años, un mono araña macho de alrededor de cinco años y dos loros. El tigre y el primate presentaban signos de deshidratación y bajo peso, por lo que comenzaron a recibir atención médica y estudios especializados.

Profepa reportó además condiciones deficientes de higiene en los lugares donde estaban confinados los animales y características de los espacios poco favorables para su permanencia. Algunos presentaban comportamientos repetitivos y había marcas en las superficies de las instalaciones.

Un día antes de las diligencias de Peribán, otro cateo había llevado a las autoridades hasta un domicilio de la colonia Palo Alto, en Apatzingán.

Ahí encontraron un segundo mono araña, de aproximadamente ocho años, que quedó bajo resguardo de Profepa.

Con ese ejemplar, el saldo de las acciones reportadas posteriormente por la dependencia ambiental ascendió a cinco animales silvestres asegurados: dos monos araña, un tigre de Bengala y dos loros nuca amarilla.

Animales exóticos y economías ilegales

La aparición de fauna exótica en inmuebles investigados por autoridades de seguridad no constituye por sí misma una prueba de narcotráfico.

La distinción es fundamental.

En México existe un mercado ilegal de especies que opera mediante intermediarios, establecimientos y, cada vez con mayor frecuencia, plataformas digitales. Profepa informó en julio que entre mayo de 2025 y junio de 2026 había reportado 1,119 publicaciones relacionadas con posible tráfico ilegal de vida silvestre en Facebook e Instagram; 640 fueron eliminadas o atendidas por las plataformas.

La propia dependencia trabaja además con especialistas en delincuencia organizada transnacional para identificar vendedores recurrentes, grupos y posibles nodos de tráfico de especies.

La relación entre delincuencia organizada y mercados ilegales de fauna tampoco es exclusiva de México. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito ha documentado que determinadas modalidades de tráfico de vida silvestre pueden utilizar intermediarios, rutas, recursos y estructuras propias de redes criminales organizadas.

Eso abre otra interrogante relevante para el caso: cómo llegó un tigre de Bengala hasta un inmueble de esta región y qué documentación existía para acreditar su procedencia.

Profepa señala que la posesión y manejo de vida silvestre están sujetos a la Ley General de Vida Silvestre y que debe acreditarse su legal procedencia.

Una región bajo presión criminal

El contexto territorial hace especialmente relevante esclarecer el origen de los bienes encontrados.

Los Reyes, Peribán, Tocumbo y Cotija forman parte de una zona agrícola de enorme importancia económica, pero también de un corredor donde las autoridades han identificado estructuras dedicadas a la extorsión y otras actividades criminales.

En el caso de “El Güicho”, las autoridades lo señalaban precisamente como uno de los principales operadores de extorsiones de la región.

La secuencia de acontecimientos ocurrida entre agosto y septiembre muestra la intensidad de las operaciones de seguridad en ese territorio: primero cayó “Poncho”; semanas después murió “El Güicho”; posteriormente las autoridades regresaron a Los Reyes y Peribán para ejecutar nuevos cateos.

Y en esos inmuebles aparecieron armas, presunta droga y fauna exótica.

El tigre de Bengala permanece ahora bajo resguardo especializado en Morelia.

Pero para la investigación de seguridad queda una cuestión todavía más importante que determinar dónde será alojado definitivamente el felino: establecer quién era realmente su propietario, quién controlaba los inmuebles cateados y si los indicios encontrados tienen alguna conexión con las estructuras criminales que durante años han operado en este corredor del occidente michoacano.

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