La tragedia de Guerrero: Niño suplica a cartel que le devuelva a su padre secuestrado; “es un campesino, no es de pleito”

La tragedia de Guerrero: Niño suplica a cartel que le devuelva a su padre secuestrado; “es un campesino, no es de pleito”
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 19 de Octubre de 2026 a las 20:57:58

*Domingo Atanacio Quirino fue privado de su libertad junto con otros siete campesinos en la Sierra de Guerrero. Mientras sus compañeros han regresado a sus hogares, su familia desconoce su paradero. El llamado de su hijo expone la vulnerabilidad de las comunidades rurales frente a la violencia criminal y las interrogantes sobre la respuesta de las autoridades.

Chilpancingo, Gro., a 19 de octubre de 2026.— La desesperación de una familia de la Sierra de Guerrero quedó plasmada en un video que ha comenzado a circular en redes sociales. Un menor de edad pidió públicamente a presuntos integrantes de la organización criminal La Familia Michoacana que liberen a su padre, Domingo Atanacio Quirino, un campesino de aproximadamente 50 años que permanece desaparecido desde el pasado 24 de septiembre.

“Está enfermo, es un campesino, no es de pleito. Por favor tráiganmelo con vida”, expresó el menor en un mensaje dirigido a quienes presuntamente mantienen cautivo a su padre.

La petición, tan breve como estremecedora, refleja la situación que enfrentan familias de comunidades rurales de Guerrero, donde las disputas entre organizaciones criminales han colocado a la población civil en condiciones de permanente vulnerabilidad.

Domingo Atanacio Quirino es originario de la comunidad de El Balcón, perteneciente al municipio de Ajuchitlán del Progreso, en la región serrana de Guerrero. El pasado 24 de septiembre fue privado de su libertad junto con otros siete campesinos por un grupo de hombres armados, en hechos que los habitantes atribuyen a integrantes de La Familia Michoacana.

Después de varias semanas de incertidumbre, siete de los ocho campesinos recuperaron su libertad. Sin embargo, Domingo no regresó con ellos y, hasta los últimos reportes disponibles, su paradero continúa siendo desconocido.

Su ausencia ha prolongado la angustia de una familia que, ante la falta de noticias sobre su situación, decidió hacer pública una petición que normalmente correspondería atender a las instituciones encargadas de procurar justicia y garantizar la seguridad.

Una desaparición en medio de la disputa por el territorio

El caso ocurre en una región donde comunidades campesinas han denunciado presiones de organizaciones criminales para obtener el control de caminos y rutas que comunican la Tierra Caliente con la Costa Grande de Guerrero.

De acuerdo con testimonios recogidos por medios nacionales, la privación de la libertad de los campesinos estaría relacionada con exigencias para permitir el tránsito de integrantes de grupos armados por territorios administrados por las propias comunidades.

Los habitantes han denunciado que estas presiones amenazan su autonomía, sus actividades productivas y su derecho a permanecer en sus lugares de origen sin ser sometidos a amenazas o actos de violencia.

La importancia estratégica de los caminos serranos ha convertido a distintas localidades en escenarios de disputas territoriales. En ese contexto, los pobladores enfrentan el riesgo de quedar involucrados, contra su voluntad, en conflictos entre organizaciones delictivas.

Durante el cautiverio de los campesinos también circularon grabaciones en las que algunos de ellos aparentemente reconocían vínculos con un grupo criminal rival. Sin embargo, habitantes de sus comunidades cuestionaron la autenticidad de esas declaraciones y denunciaron que pudieron haber sido realizadas bajo amenazas.

Hasta el momento, esas grabaciones no constituyen por sí mismas evidencia suficiente para acreditar una participación voluntaria de los campesinos en actividades delictivas.

Liberaciones que no han puesto fin a la incertidumbre

El 16 de octubre, autoridades estatales y federales informaron sobre la localización con vida de seis de los campesinos que continuaban desaparecidos.

En las labores de búsqueda participaron elementos del Ejército mexicano, la Guardia Nacional y corporaciones de seguridad estatales, en coordinación con la Fiscalía General del Estado de Guerrero.

No obstante, representantes de las comunidades cuestionaron la versión oficial sobre las circunstancias de la liberación, al señalar que los campesinos habrían sido puestos en libertad por sus captores y no necesariamente rescatados mediante una intervención de las fuerzas de seguridad.

La diferencia entre ambas versiones resulta relevante para establecer el alcance de las acciones institucionales y esclarecer las condiciones en que las víctimas recuperaron su libertad.

Para la familia de Domingo Atanacio Quirino, sin embargo, el hecho fundamental es que él continúa ausente.

La liberación de sus compañeros no ha permitido conocer públicamente dónde se encuentra, cuál es su estado de salud ni quiénes serían los responsables de mantenerlo privado de su libertad.

El llamado de un hijo ante la ausencia de respuestas

El video difundido por el hijo de Domingo constituye uno de los testimonios más sensibles de este episodio de violencia.

En lugar de hablar sobre las actividades cotidianas de su familia, el menor se dirige directamente a una organización criminal para pedir que respete la vida de su padre.

Su mensaje destaca dos circunstancias: que Domingo padece problemas de salud y que, según su familia, se trata de una persona dedicada al trabajo campesino, ajena a los conflictos que afectan a la región.

La súplica del niño plantea una dimensión del problema que trasciende las cifras de personas desaparecidas. Cada caso representa una ruptura en la vida de familias que deben enfrentar la incertidumbre sobre la suerte de sus seres queridos y, en muchas ocasiones, el temor de sufrir nuevas agresiones.

También pone de manifiesto la situación de los menores que crecen en territorios afectados por la violencia, donde la desaparición de un familiar puede alterar profundamente su vida y su percepción de seguridad.

El mensaje del hijo de Domingo no constituye únicamente una petición de liberación. Es también un testimonio de las consecuencias humanas que dejan las disputas criminales sobre personas que no necesariamente tienen relación alguna con ellas.

Las obligaciones pendientes de las autoridades

La desaparición de Domingo Atanacio Quirino ocurre en un contexto de reiteradas denuncias de inseguridad en comunidades de la Sierra de Guerrero.

Organizaciones civiles y representantes comunitarios han exigido medidas efectivas para proteger a los habitantes, garantizar la búsqueda de las personas desaparecidas e investigar los delitos cometidos en la región.

Las autoridades tienen la obligación de agotar las líneas de investigación disponibles, esclarecer las circunstancias de la privación de la libertad e identificar a los responsables.

Asimismo, resulta indispensable determinar si existen riesgos para los campesinos liberados, sus familias y los habitantes de las comunidades que han denunciado amenazas.

El caso también plantea interrogantes sobre la capacidad de respuesta institucional frente a organizaciones criminales que presuntamente buscan imponer condiciones a poblaciones enteras mediante actos de intimidación.

Aunque las autoridades han informado sobre operativos y acciones de búsqueda, la permanencia de Domingo en calidad de desaparecido mantiene abierta una exigencia fundamental: su localización con vida.

La investigación deberá esclarecer no solamente quiénes participaron en los hechos, sino también las circunstancias que permitieron la privación de la libertad de los campesinos y las posibles amenazas contra sus comunidades.

Una familia que continúa esperando

A casi cuatro semanas de su desaparición, Domingo Atanacio Quirino sigue sin regresar a su hogar, de acuerdo con los reportes disponibles al 19 de octubre.

Mientras sus compañeros han podido reunirse con sus familias, la incertidumbre permanece para sus seres queridos.

Su hijo ha recurrido a una petición pública que difícilmente debería formar parte de la experiencia de un menor: solicitar a quienes presuntamente mantienen cautivo a su padre que le permitan volver con vida.

La desaparición de Domingo representa un caso concreto dentro de una problemática más amplia, marcada por la disputa territorial, la violencia contra comunidades rurales y las dificultades para garantizar condiciones de seguridad en distintas regiones del país.

Pero detrás de ese contexto existe una exigencia inmediata que no puede quedar relegada a las estadísticas ni a las declaraciones oficiales.

Domingo Atanacio Quirino sigue desaparecido. Su familia espera respuestas, su comunidad exige seguridad y un niño continúa aguardando el regreso de su padre

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