Querétaro, Querétaro, a 13 de octubre de 2026.- En una muestra de hartazgo y exigencia ante la crisis operativa que enfrenta el sector salud, alrededor de 600 trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Querétaro, entre médicos, enfermeras, camilleros, personal de mantenimiento, comedores y administrativo, acompañados por jubilados y familiares, tomaron este día las principales arterias viales de la capital queretana.
La movilización comenzó en las inmediaciones del Hospital Regional No. 1, ubicado en el cruce de Avenida Zaragoza y 5 de Febrero, desquiciando el tráfico vehicular conforme el contingente avanzó con rumbo hacia la zona de Los Arcos y Bernardo Quintana. Con pancartas en mano y consignas por la dignificación de su labor, los manifestantes visibilizaron una problemática que trasciende los salarios: la falta absoluta de herramientas básicas para atender a la población.
La base trabajadora, personal médico y de enfermería de las clínicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Querétaro ha roto el silencio para exponer una cruda realidad: se trabaja al límite, sin insumos básicos y con el riesgo constante de comprometer la atención de los derechohabientes.
"Tenemos que comprar nuestro propio jabón" es el testimonio de un médico internista al que se sumó el grupo que marchaba con él sobre la Avenida Zaragoza.
Las condiciones laborales y la revisión salarial sirvieron como altavoz para sacar a la luz la deficiente operatividad cotidiana en unidades clave como la Clínica No. 9 en Felipe Carrillo Puerto y el Hospital General Regional No. 2 en El Marqués.
Un testimonio recabado entre el personal de enfermería y urgencias refleja la desesperación de quienes operan las instalaciones de salud.
"La situación es insostenible. No podemos seguir fingiendo que todo opera con normalidad cuando en los cuneros, en urgencias y en piso faltan jeringas, agujas, mascarillas e incluso productos básicos de higiene y limpieza; literal, en ocasiones tenemos que poner de nuestra bolsa o comprar nuestro propio jabón para asear las áreas", denunció Luisa, enfermera desde hace 12 años.
Recalcó que la falta de insumos, que también ha abarcado escasez de puntas nasales para recién nacidos, guantes y medicamentos prioritarios, convierte la labor médica en un reto diario donde el juicio profesional se ve maniatado por la burocracia y la apatía institucional.
Reconoció que la tensión no solo proviene de la falta de herramientas de trabajo, sino del desgaste emocional al que se enfrenta el cuerpo médico al dar la cara ante los pacientes. Al igual que los llamados de auxilio replicados por personal de urgencias.
“Los médicos en Querétaro advierten que las plantillas están rebasadas por la saturación de las clínicas. En urgencias no atendemos por gusto, llegan pacientes graves que necesitan respuestas inmediatas. Les pedimos a los familiares que también alcen la voz y exijan a las autoridades lo que por derecho corresponde; nosotros queremos curar y salvar vidas, pero con las manos atadas y sin insumos, el margen de error humano aumenta peligrosamente".
Ante el descontento generalizado y las protestas que exigen mejoras salariales y un abastecimiento real de medicamentos, el director general del IMSS, Zoé Robledo, anunció el arranque de un proceso de escucha directa "piso por piso" en los 277 hospitales del país. El objetivo declarado es entablar un canal de comunicación con la base trabajadora para atender las demandas de insumos y revisar los tabuladores salariales, sin embargo, para los médicos y enfermeras en Querétaro, los diálogos llegan tarde, los pasillos de los hospitales siguen resintiendo el peso de una demanda ciudadana insatisfecha, donde los derechohabientes continúan topándose con citas diferidas, falta de fármacos y la incertidumbre de saber si su salud verdaderamente importa en las estadísticas oficiales.
“No hay ni hojas de papel”: La realidad dentro de los quirófanos
La protesta ciudadana y laboral encontró un profundo eco en el testimonio de derechohabientes que sufren directamente las consecuencias de estas carencias. Familias enteras que han tenido que recurrir a sus propios recursos para solventar tratamientos urgentes compartieron la angustia de enfrentarse a un sistema rebasado:
“Cuando mi mamá fue diagnosticada con cáncer, hicimos todo lo posible por atenderla de manera particular, pero llegó un momento en que los gastos fueron demasiado grandes y buscamos incorporarla al IMSS”, afirmó María Luisa Centeno Valladares, derechohabiente IMSS.
Aseguró que en su cirugía más reciente vieron a médicos residentes discutir por unas hojas de papel para imprimir documentos.
Refirió que al trasladarla al quirófano tampoco había una sábana disponible y tiempo después consiguieron una, rota y era tan pequeña que parecía de niño.
“Y uno se pregunta: ¿cómo no sentir incertidumbre cuando has visto las condiciones en las que tienen que trabajar?
Denunció que la escasez va desde insumos tan elementales como medicamentos paliativos y analgésicos básicos, reduciendo el manejo del dolor postquirúrgico a mero paracetamol, hasta la falta de tratamientos oncológicos continuos.
En el testimonio se expone el caso de pacientes con cáncer de mama que llevan casi tres meses sin recibir el medicamento posterior indispensable, obligando a las familias a costearlo por cuenta propia o a suspenderlo.









