Treinta y seis balazos, 7 víctimas y ni una palabra de Carlos Soto: el “Buen Gobierno” desaparece mientras Zamora, Michoacán, se desangra

Treinta y seis balazos, 7 víctimas y ni una palabra de Carlos Soto: el “Buen Gobierno” desaparece mientras Zamora, Michoacán, se desangra
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 3 de Octubre de 2026 a las 21:43:42

Zamora, Mich., a 3 de octubre de 2026.— Treinta y seis casquillos quedaron como testimonio de una noche de violencia en Zamora. Cuatro personas fueron asesinadas y tres más resultaron heridas durante el ataque registrado en el bar El Nuevo Quijote, un hecho que volvió a colocar a la ciudad frente a una de las expresiones más crudas de la violencia criminal. Pero mientras los zamoranos enfrentaban las consecuencias de la tragedia, en las redes sociales del presidente municipal Carlos Soto no apareció, hasta las publicaciones revisadas, una sola palabra de solidaridad, preocupación o posicionamiento sobre el multihomicidio.

El contraste resulta particularmente llamativo porque la página personal del alcalde sí ha tenido actividad durante estos días. Allí hay espacio para felicitar a políticos, acompañar informes de gobierno y destacar amistades políticas, pero no para referirse públicamente a un ataque armado ocurrido en su propia ciudad, en el que cuatro personas perdieron la vida y otras tres resultaron heridas.

El 26 de septiembre, Soto dedicó una extensa felicitación a su amiga Alejandra Gutiérrez, presidenta municipal de León, Guanajuato, por su Segundo Informe de Gobierno. El mensaje estuvo cargado de elogios al trabajo de la alcaldesa, a su equipo y a los resultados obtenidos en aquella ciudad. Dos días después, el 28 de septiembre, volvió a utilizar sus redes para hablar de los “buenos gobiernos”, nuevamente en referencia a Gutiérrez, a quien envió un abrazo “desde Zamora”.

La actividad continuó el 1 de octubre, cuando el alcalde zamorano publicó otro mensaje para felicitar a Josué Mejía Pineda por su Primer Informe de Actividades al frente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Michoacán. En esa publicación, Soto escribió que “escuchar a las personas, atenderlas y acompañarlas cuando lo necesitan es una responsabilidad que compartimos quienes estamos en el servicio público”.

La frase adquiere un significado inevitablemente incómodo cuando se contrasta con lo ocurrido horas después en Zamora.

Durante la noche del 2 de octubre, hombres armados irrumpieron en el bar El Nuevo Quijote, ubicado sobre la avenida Virrey de Mendoza, y dispararon contra personas que se encontraban en el establecimiento. Las primeras versiones fueron cambiando conforme avanzaron las diligencias, pero los reportes posteriores establecieron un saldo de cuatro personas asesinadas y tres lesionadas.

La escena dejó además un dato que dimensiona la violencia: 36 casquillos percutidos fueron localizados durante las diligencias ministeriales. La información disponible apunta a un ataque directo, no a un simple incidente menor o a una riña de bar. La Fiscalía mantiene abierta la investigación para determinar quiénes fueron los responsables y cuál fue el móvil.

Y frente a ese escenario, el silencio del gobierno municipal resulta difícil de ignorar.

Porque Carlos Soto sí encuentra tiempo para hablar de otros gobiernos e incluso el sábado, luego de la masacre, incluso lamentó la muerte de un empresario, Antonio Gutiérrez Zamudio, de Dulces La Esperanza.

Habla de León. Felicita a su alcaldesa. Reconoce sus resultados. Habla de servidores públicos, de derechos humanos, de cercanía con la gente y de la responsabilidad de escuchar y acompañar a quienes lo necesitan. Incluso presume que desde Zamora se trabaja “con respeto y cercanía hacia nuestra gente”.

Pero cuando siete personas son alcanzadas por las balas dentro de un establecimiento de su propia ciudad, las publicaciones revisadas no muestran esa misma cercanía.

Ahí aparece la contradicción que hoy queda sobre la mesa: ¿dónde está el “Buen Gobierno” cuando Zamora necesita escucharlo?

El gobierno de Soto se presenta públicamente bajo la etiqueta de “Buen Gobierno”, una expresión que implica, al menos en el terreno discursivo, cercanía, atención y capacidad de respuesta frente a los problemas de la población. Sin embargo, ante uno de los hechos violentos más graves registrados recientemente en la ciudad, lo que se observa en sus redes personales es un vacío.

Mientras las familias de las víctimas enfrentaban una noche de dolor, mientras tres personas heridas eran trasladadas para recibir atención médica y mientras las autoridades procesaban una escena con decenas de indicios balísticos, la comunicación pública del alcalde seguía concentrada en otros asuntos.

Y esa diferencia entre lo que se dice gobernar y lo que se comunica cuando la ciudad enfrenta una tragedia merece ser señalada.

El problema tampoco termina en una publicación de Facebook. El silencio digital se vuelve políticamente relevante porque las redes sociales se han convertido en uno de los principales canales mediante los cuales los gobernantes informan, fijan postura y establecen contacto directo con los ciudadanos. 

Cuando un alcalde utiliza ese espacio de manera frecuente para felicitar a otros funcionarios, hablar de “buenos gobiernos” y destacar relaciones políticas, resulta legítimo preguntarse por qué una tragedia ocurrida en su propio municipio no merece siquiera una referencia.

Treinta y seis balazos hicieron más ruido en Zamora que el gobierno municipal de Carlos Soto.

Y mientras las autoridades investigan quién disparó, quién ordenó el ataque y por qué fueron asesinadas esas personas, queda otra pregunta en el aire, esta vez dirigida al gobierno municipal: ¿qué significa exactamente “Buen Gobierno” cuando la violencia golpea a la puerta de los zamoranos y desde el Palacio Municipal prefieren esconderse?

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