Ciudad de México, a 30 de octubre de 2026.- El gobierno de México advirtió que ninguna autoridad estatal de Estados Unidos tiene facultades para modificar los límites territoriales entre ambos países, luego de que Texas declarara como propias nueve islas ubicadas en el Río Bravo y autorizara el acceso de sus corporaciones de seguridad para realizar labores de vigilancia.
A través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), la administración de Claudia Sheinbaum respondió que la frontera entre ambas naciones está establecida mediante acuerdos internacionales y no puede cambiarse por determinaciones unilaterales de un gobierno estatal.
La Cancillería explicó que el Tratado de Límites de 1970 establece que la división territorial en el Río Bravo corresponde al centro del cauce normal, por lo que determinar a qué país pertenece cada isla es una atribución de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA).
La postura mexicana se produjo después de que Dawn Buckingham, comisionada de Tierras de Texas, informara que nueve islas fueron identificadas como propiedad de ese estado, tras una revisión de 28 territorios cuya titularidad no estaba definida.
Con esta determinación, las autoridades texanas pretenden permitir que sus fuerzas de seguridad ingresen a dichos terrenos para inspeccionarlos, retirar vegetación y realizar patrullajes, bajo el argumento de prevenir que sean utilizados por organizaciones criminales, traficantes de personas o contrabandistas.
Sin embargo, la funcionaria reconoció que hasta el momento no se ha confirmado la presencia de actividades delictivas en esas nueve islas.
Ante este escenario, el gobierno mexicano señaló que dará seguimiento a cualquier acción que se pretenda realizar en la zona fronteriza y reiteró que los asuntos relacionados con la delimitación territorial deben atenderse mediante los mecanismos bilaterales establecidos.









