Morelia,Mich.- 20 de junio del 2018.- Precisa el refrán que “el que a poco aspira, a poco tiene derecho”, por eso habrá que subrayar que aquello de que “lo que importa no es ganar sino competir” es un sin sentido del tamaño del mundo, porque a toda competencia hay que ir en pos del máximo galardón desde un principio, ya si se obtiene o no se logra será debido a múltiples factores.
En ese sentido el Tricolor no debe andarse con medianías, debe aspirar a lo más alto, a ser campeón del mundo y que deje para los poquiteros esa pregunta medrosa de si se alcanzará el equis partido. México ha demostrado que tiene futbol para lo más alto, para lo mejor, para ser soberano mundial y no solamente ahora que venció a la Alemania que se coronó hace ya cuatro años, sino porque en varias ediciones mundialistas ha jugado a lo mandón.
Claro, los cuantitativos inmediatamente dirán que no es cierto, que no ha pasado de tal etapa, que siempre ha sido eliminado rápidamente, que hay seis o siete selecciones que están muy por encima, que “a Chuchita a bolsearon” y mucho más. Digámosles a los cuantitativos que tienen razón para no entrar en polémicas sin sentido, y no les digamos que el futbol es más, mucho más que números y análisis rupestres como los que hacen quienes sólo se basan en estadísticas para sus argumentos.
La Selección mexicana de Futbol ha brillado intensamente dirigida por Manuel Lapuente, Ricardo Antonio La Volpe, Javier Aguirre, Miguel Herrera, Juan Carlos Osorio y muchos otros que la dirigieron en instancias mundialistas. De suyo, el partido del domingo pasado ante Alemania no es el mejor que ha jugado el conjunto tricolor en esos escaparates, sólo que como en futbol no hay memoria histórica los cuantitativos centran sus baterías en la inmediatez.
Yo recuerdo encuentros excelsos que el Tricolor no pudo coronar con una victoria por situaciones meramente circunstanciales y goles de esos que suelen llamarse incorrectamente injustos.
Pongamos por caso aquel partido en el que México le dio un baile al de Argentina, pero que un golazo de zurda de Maxi Rodríguez, quien nunca le había pegado con la chueca al balón, lo dejó eliminado; recordemos otro ante Alemania en el que por grandes lapsos el conjunto mexicano fue superior, pero una jugada circunstancial en torno a Raúl Rodrigo Lara le dio el pase a los teutones; traigamos a la memoria ese encuentro en el que se le dio un baile a Holanda, pero un penal rigorista echó al representativo azteca de la competencia.
Es decir que los imponderables y las circunstancias también juegan y han eliminado a México, pero eso no quiere decir que no haya demostrado que posee futbol para ganar la copa. Hoy ha sucedido igual, brilló ante Alemania y enseñó que está para ir por la corona.
Sin embargo, hay que decirlo, pudiera darse el caso que pierda sus dos partidos siguientes tan sólo porque las circunstancias pudieran jugar en su contra, lo que no cambiaría mi criterio de que México tiene futbol para campeonar porque le veo cualidades como al que más. Así sea.









