festivalMorelia, Michoacán, 18 de abril de 2022.- De bueno a muy bueno resultó el festival de aspirantes a novilleros realizado en la Monumental de Morelia, porque los cinco jacobinos salieron a no guardarse nada y a ganarse la pelea. Lamentablemente el jueceo fue malo, porque erró en la toma de decisiones, lo que dio como resultado dos empates injustos; uno de oreja y otros de dos apéndices. Lo destacado es que Alicho Pérez, Santiago Villicaña, Francisco Vargas, Alejandro Tinoco y Gustavo Farías brillaron por su trasteo y dejaron muy buen sabor de boca.
Alicho Pérez recibió a porta gayola al eral que le tocó en suerte y le pegó una larga de rodillas, para luego bordarlo a la verónica, dibujarle una tanda de chicuelinas, robarle en el viaje otra larga de hinojos, pincelarle gaoneras y rematar por revolera. Cubrió el segundo tercio. En el tercero, fue diverso y emotivo por ambos lados, emocionó con molinetes, esculpió manoletinas, cinceló derechazos de rodillas y el forzado de pecho. Mató de estocada en buen sitio. Le regatearon una oreja y le negaron la otra que el público pedía y él merecía.
Santiago Villicaña tardó un poco en acomodarse con su eral, pero luego comulgó gracias al garbo, donosura y fineza que posee. Vaya que es un chaval que tiene la onza, cuestión de tiempo y un ganchito para que madure y alcance hasta las más altas. En su faena de muleta pegó derechazos hondos y muy sabrosos, y se prodigó en el trasteo en redondo; vaya manera de cargar la suerte. Es un artista en potencia, tiempo al tiempo que el tiempo vuela. Falló con el acero y el juez le obsequió una oreja.
Y llegó Francisco Vargas con el claro deseo de dar el do de pecho. Y lo dio desde que se abrió de capa. Mas, con la muleta, creció inconmensurablemente, a cabalidad por su perfil derecho, desmayando la mano sobre un valor sereno que conectaba arriba. Sus naturales también fueron de rico aliento. Qué armonía la que imprimió, que bien hilvanó sus pases para regalar tandas muy redondas. Su eral fue el mejor de la tarde y él aprovechó su nobleza y acometida clara. Lo partió en dos con espadazo hasta los gavilanes. Dos orejas bien decretadas.
Alejandro Tinoco emuló a su compañero de cuadra, Alicho Pérez, al irse a portagayola y sacar un sonoro oléeeee con una larga de rodillas, luego las chicuelinas, las gaoneras, las verónicas y la revolera; resultó breve su capoteo, es verdad, pero meritorio. Su saludo muletero fue con derechazos de rodillas y de pie; hilvanó con un cambiado por la espalda para desmayar la diestra con buen sabor, repetir de hinojos y rematar con el forzado de pecho. Perdió con el acero los trofeos que tenía ganados.
Gustavo Farías pasó apuros con el capote, sin embargo, dibujo verónicas y revoleras de buen tono y una media sedosa. Con la franela realizó doblones de buen diseño, ligó muletazos de aquí hasta allá y sacó el oléee de la tribuna con el pase de pecho; sus naturales fueron de buen corte y sus molinetes de línea clara; desmayó la diestra con soltura y obsequió pases de cabeza a rabo: incluso, por instantes se paró donde huele a cloroformo. Metió estocada tendidita, el eral tardó en doblar. El juez lo agració con dos orejas.
Al final no hubo capacidad para elegir al triunfador de la final del certamen “Por los Caminos de Michoacán Rumbo a la Monumental”, lo que deja mucho qué desear. En cuanto al jueceo, quedó claro que no se debe improvisar, si allí estaba Víctor Alanís, por qué echarlo fuera del palco de juez de plaza, siendo que él es quien tiene esa investidura. Total, los chavales, todos, muy bien. Lo demás queda para el enecdotario. En cuando a los erales, no se dijo de qué ganadería, fueron buenos en términos generales, destacándose el lidiado en tercer turno.
DETALLES
Tarde y noche cansinas. El evento empezó a las 2 de la tarde y terminó a la una de la mañana, por eso mucha gente se fue antes. Así sea.









