Morelia, Mich., a 20 septiembre del 2018. - Precisa la ciencia que un loco empieza a curarse desde que acepta su locura, porque inicia su búsqueda para encontrar la cordura, a partir de ese campo de ideas, entonces, hay que precisar que en tratándose de futbol un equipo tiene visos de solución cuando su director técnico admite que está mal, tal y como lo ha hecho Roberto Hernández en su investidura de entrenador en jefe de Monarcas Morelia.
Y sí, porque el otrora Equipo de la Fuerza no puede jugar más mal que como lo hizo ante las Águilas del América en la jornada 9 del Apertura 2018 de la Liga MX, porque allí todo le salió mal, desde las decisiones del cuerpo técnico hasta la forma de mostrase individual y grupalmente de los jugadores, por eso es por lo que el partido de mañana ante los Pumas se alza como una oportunidad para que empiecen a dar el do de pecho.
Pumas es un equipo que está al alza, sin embargo, no es ni un fuera de serie ni un imbatible, más bien se trata de una escuadra muy normalita para los ámbitos del máximo circuito del futbol mexicano, y Monarcas Morelia no está por abajo ni en dirección técnica, ni en plantilla de jugadores, por lo que es de esperarse un enfrentamiento muy parejo, aunque no cerrado porque David Patiño es de esos entrenadores que le apuestan al juego abierto.
Roberto Hernández, por su parte, sí deberá modificar no solamente en la alineación y el parado de su equipo, sino también en las encomiendas que le va a dar a cada uno de los futbolistas que mande a la cancha, entre las que tienen que estar que todos se esfuercen mucho y al parejo, que cada uno trate de imperar en su zona de influencia, que sean solidarios con el esfuerzo de sus compañeros, que nadie se relaje y que todos den su máximo esfuerzo constantemente.
Además, Roberto Hernández, deberá reestructurar su pensamiento estratégico para que alinee a los hombres que debe alinear y no les dé más minutos a los que les ha dado muchos y no le han respondido a la altura de lo que debe hacerlo un profesional del juego ese de la patada, porque si vuelve a meterlos es jugar contra su compromiso de entrenador en jefe, contra su empleo personal y contra la institución.
Que Roberto Hernández, entonces, transforme a ese Monarcas sin que pierda el toque que le ha dado, es decir que primero se defienda bien, pero con la intención de atacar constantemente a velocidad, decidida y frontalmente para meter en problemas a su adversario desde el silbatazo inicial, porque no hay mejor manera de parar a un equipo como Pumas que atacándolo en su cancha.
En suma, Monarcas está en vías de resolver sus desequilibrios porque Roberto Hernández tiene en claro que están mal, la cuestión aquí es que se decida a no tener consideraciones con quienes no responden como profesionales en la cancha, a dejarse de predilecciones, exigir a todos por igual y a meter a quienes más le van a dar. Así sea.









