Mauricio Medina perdió rabo y orejas con el acero; triunfos de Arévalo y Lagartijo

Mauricio Medina perdió rabo y orejas con el acero; triunfos de Arévalo y Lagartijo
Autor: Óscar Tapia Campos / Noventa Grados | Fecha: 22 de Marzo de 2019 a las 10:32:00

Jiquilpan, Michoacán, a 22 de Marzo de 2019.- Nuevamente la suerte suprema fue el talón de Aquiles para el novillero moreliano Mauricio Medina, porque luego de una faena de rabo y orejas perdió los trofeos con la espada en la Plaza de Toros Alberto Balderas de Jiquilpan, Michoacán, donde el tapatío César Arévalo y el español Lagartijo se alzaron como los grandes triunfadores al desorejar al novillo de Pablo Moreno que la cada uno le tocó en suerte.

Mauricio Medina aprovechó plenamente las cualidades y bravura del burel que le salió de las corraletas de la plaza. El fino matador de novillos moreliano bordó ese toreo sabroso, intimista, sereno y de gran proyección que provoca placer estético y sonrisas de tal satisfacción que siempre estalla en aplausos sonoros.

Con capote y con muleta, por derecha y por izquierda, con donosura y donaire el Caraeniño pinceló tandas de pases consistentes, luminosos, imantados. El chaval logró esa comunión de novillo y novillero que provoca los olés emotivos de la tribuna y calificaciones muy altas del juez de plaza. Por eso se deseaba que redondeara con un estoconazo hasta los gavilanes.

Y no, no fue así, porque Mauricio Medina no le encuentra el tranquillo a la suerte suprema, pierde lo ganado a la hora de tirarse a matar y provoca un Oooooooh largo y lastimoso en la concurrencia, porque no logra cobrar el éxito que tanto se ha esperado de él, porque le falta dar ese salto que es menester en todo aquel que quiera triunfar en el Arte de Cúchares.

Su faena no tuvo mácula, pero no pudo colocarle la cereza al pastel y debió conformarse con una vuelta al ruedo cuando debió salir a hombros como sus alternantes César Arévalo, que cortó dos orejas, Javier Moreno "Lagartijo", dos orejas, y el rejoneador Fauro Aloi, que contó una.

El caballista José Funtanet tuvo salida al tercio, mientras que Pablo Páez escuchó aplausos. Mención aparte merece el niño becerrista jalisciense Santiago López Ortega, porque le hizo faena a una vaca muy brava.

El ganado de Pablo Moreno fue bueno, y se destacó el quinto de la tarde, al que Mauricio Medina le hizo la gran faena; arrastre lento para los restos mortales del novillo. Así sea.

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