Morelia, Mich., a 12 de septiembre del 2018.- Jorge Sotelo ha intensificado su preparación de cara a su retorno al Palacio del Arte, Sagrario de los Consagrados, después de cinco años de no torear en Morelia, su tierra natal, por ello es que este martes septembrino lidió a muerte dos toros de Cerro Viejo en la hermosa finca de su familia, ubicada dentro de los linderos de Atécuaro. El diestro michoacano se ha dejado ver pleno, y dueño de situación y circunstancia en dos faenas de poder y goce estético.
Desde que Jorge Sotelo se abrió de capa transmitió un placer de esos que imantan cada pase para que la ligazón se convierta en un ritual de arte efímero. Y cómo no si el gusto de regresar a Morelia después un lustro de ausencia lo tiene con el ánimo a tope y un sentido de responsabilidad que lejos de acicatearlo le ha devuelto la sonrisa al rostro.
El primero de los dos de Cierro Viejo fue un novillo reservón que no pasaba de la mejor manera, y aunque acusaba ciertos grados de mansedumbre, el matador se hizo de él para enseñarlo y terminar por cuajarle tandas por ambos lados. El diestro michoacano entendió al burel y lo atendió como debe ser cada que la necesidad apremia, porque donde hay poca madera hay que saber darle buena chispa para alcanzar el hondo acento.
De ahí que Jorge Sotelo haya estructurado su faena para gustar y gustarse como justo premio a lo que estaba logrando, toda vez que sacó pases de donde no había y ligó tandas de mucho sabor y lumbre. Finalmente concluyó con una media en todo lo alto que hizo doblar al de Cerro Viejo.
El segundo de la serie fue un novillo con más complicaciones porque daba coba y calamochaba una vez y las demás también para enroscar la situación, amén de que por instantes se volvía en un palmo. Mas el matador Jorge Sotelo lo aguantó eternidades para meterlo en su muleta y darle la lidia que ocupaba, con lo que dejó en claro que está más que puesto para la Corrida de la Independencia. Enhorabuena y… Así sea.









