Morelia, mich., a 09 de octubre del 2018. - El moreliano Isaac Fonseca está a las puertas de la gloria taurina mundial, porque el próximo 12 de octubre intentará una hazaña que nunca nadie ha logrado en la historia del toreo, consistente en ganar como extranjero que es la final de triunfadores “Camino a las Ventas”.
Para llegar allí tuvo que realizar un largo recorrido y apuntalar con triunfos en diferentes plazas su calificación para la final, lo que implicó dejar en el camino a otros novilleros punteros de diversas escuelas taurinas españolas. Su entrada al cartel de triunfadores se dio pronto y rápido porque triunfó desde el principio en todas las novilladas de la competencia.
Será el viernes venidero cuando el discípulo del matador moreliano Jacobo Hernández, mismo que en España se presenta como alumno de la Escuela de Colmenar el Viejo, hará el paseíllo en la plaza de toros más importante del mundo, Las Ventas de Madrid, flanqueado por los novilleros españoles Juan José Villita y Guillermo García, ambos de la Escuela de Tauromaquia José Cubero “Yiyo”.
Ayer, la administración de la Plaza de Toros Las Ventas, publicó en su portal un video en el que se ve a los tres novilleros en su ingreso a esa catedral mundial de la fiesta más bella de todas las fiestas. De uno en uno, empezando por Villita y terminando con nuestro paisano, fueron entrevistados en los altos del recinto para que cada uno diera sus impresiones.
Isaac Fonseca, humilde, sin aspavientos, sereno como suele ser, precisó: “Desde mi país, en México, sabía que había este certamen, y me visualizaba pisando las Ventas de Madrid como fruto de lo que uno hace, como torero, como pate del trabajo diario”.
Emocionado, pero sin dejar que se le desborde el sentimiento, Isaac Fonseca les dio rienda suelta a sus ideas, a lo que le mueve por dentro, a lo que lo anima a no desfallecer, a no dejarse vencer por la adversidad, a buscar siempre el triunfo: “Esto del toreo me llena y sin él no soy el mismo, porque no tengo las mismas sensaciones cuando no toreo”.
Habló también de lo que sintió al quedar de frente a la gran plaza: “Nada más llegar allí, en el coche, al ver la puerta grande se me puso la piel chinita”. Y luego agregó ilusionado: “sería un orgullo como mexicano que un extranjero ganara por primera vez el certamen. Voy a entregarme a ello, y que sea lo que Dios quiera”. Así sea.









