Morelia, mich., a 06 de octubre del 2018. - Qué fiesta tan bella la de ayer en la Plaza de Toros Viva Cristo Rey de Lagunillas, bonita tarde de toros, buen festival con cuatro toreros que salieron a justificarse, gran faena de Alfredo Gutiérrez, que toreo tan aseado el de Juan Antonio Adame, gran estocada de Juan Chávez y que grandiosa manera de cubrir los tres tercios por parte del Chihuahua.
Todo se conjugó para que la celebración fuera buena, bonita y sabrosa: Los negros nubarrones que hacían guiños de lluvia, el arte musical de la Banda Sinfónica Juvenil de Tiríndaro, el público gozoso que coloreó el graderío, el gran triunfo de Antonio García el Chihuahua con sus dos orejas más que merecidas, la fina faena de Alfredo Gutiérrez y la oreja que cortó, el valor y la estocada de Juan Chávez para recibir un trofeo, y el toreo por alto de Juan Antonio Adame y el eco sonoro de los aplausos que escuchó.
Antes de entrar en materia justo es precisar aquí que la Banda Sinfónica Juvenil de Tiríndaro dio un concierto digno de los mejores escenarios musicales de México y el mundo. Su director, el maestro Juan Carlos Guerrero, egresado del Conservatorio de las Rosas, donde hizo las carreras de composición y dirección orquestal, ha logrado conjuntar una serie de talentosos músicos que hacen de cada melodía una entrega de arte mayor.
ENCIERRO
Se lidiaron novillos toros procedentes de la dehesa de Santa Rosa de Lima, ganadería de don José Martínez Ramírez que se localiza en Calvillo, Aguascalientes, misma que antes tenía su campo bravo en Manuel Doblado, Guanajuato. Buenos los lidiados en primero y cuarto turnos, complicado el tercero y malo el segundo.
ALFREDO GUTIÉRREZ
El académico del toreo recibió al de Santa Rosa de Lima con dos faroles de rodillas de estética elocuente, bordó verónicas de buen acento, iluminó con una media de gran porte y remató con una revolera que provocó el oléee del respetable; llevó toreramente al novillo por chicuelinas andantes a su reunión con el caballo, después hizo el quite de oro y cerró con gaoneras su faena de capote. Invitó a Juan Antonio Adame y Antonio García el Chihuahua a banderillar y cada uno pegó vistosamente su par en todo lo alto y después saludaron los tres de rodillas de cara al novillo. Su faena de muleta fue larga y lustrosa por la gran variedad de pases que tejió: derechazos hondos, naturales, molinetes, un trincherazo, el del desdén, ayudados por arriba, dos martinetes y concluyó con una tanda de manoletinas. Metió la espada hasta los gavilanes, le levantaron el burel y concluyó con un viaje de descabello. Una oreja y aclamación generalizada.
JUAN ANTONIO ADAME
El Bala, único de corto entre los alternantes, los demás salieron vestidos de charros, tuvo mala suerte en el sorteo porque le salió un novillo que regateaba la embestida, que se le quedaba en el camino y se revolvía con gañafonazos, el torero neoleonés quiso agradar, pero el de Santa Rosa de Lima no se dejó echar mano. Abrevió con estocada desprendida y se retiró entre aplausos.
JUAN CHÁVEZ
El Lagunillero tampoco tuvo buena suerte en el sorteo, porque le salió un novillo toro con cara y buena lámina pero que se le quedaba corto, se revolvía en un palmo; astado difícil y peligroso al que, sin embargo, Juan Chávez logró diseñarle pases largos y muy toreros que le fueron reconocidos por el respetable. En la suerte suprema se le echó encima al de Santa Rosa de Lima con gran decisión y le metió la espada hasta la empuñadura. Una oreja y aclamación general.
ANTONIO GARCÍA
El Chihuahua recibió al de Santa Rosa de Lima con una zapopina y verónicas a pies juntos que remató con un manguerazo de Villalta; luego hizo un quite por zapopinas, la la quinta invertida. El segundo terció lo cubrió magistralmente con un par al cuarteo que dejó en todo lo alto, el segundo de poder a poder.









